Elogio al Infierno de una Dama

Por Charles Bukowski.

Algunos perros que duermen a la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos en la carne
o mejor
en ese vestido verde oscuro
y esos zapatos de tacón alto negros y brillantes,
siempre puteabas cuando estabas borracha,
tu pelo se resbalaba de tu oreja
querías explotar de lo que te atrapaba:
recuerdos podridos de un pasado podrido,
y al final escapaste muriendo,
dejándome con el presente podrido.
hace 28 años que estás muerta
y sin embargo te recuerdo
mejor que a cualquiera de las otras
fuiste la única que comprendió
la futilidad del arreglo con la vida.
las demás sólo estaban incómodas con
segmentos triviales,
criticaban absurdamente lo pequeñito:
Jane, te asesinaron por saber demasiado.
vaya un trago por tus huesos
con los que este viejo perro
sueña todavía.

– – – – –

Jane, de nombre completo Jane Cooney Baker, mujer con la cual el viejo Hank vivió siete años. Su gran amor. Mujer de pasado tormentoso, que sufrió la pérdida de sus padres, su matrimonio y sus hijos. Murió el 22 de enero de 1962. Y que él recuerda en este brutalmente sincero poema.

 

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