De qué hablamos cuando hablamos de leer

Leer es, según su definición: Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.

Bastante claro, pero LEER va mucho más allá de eso desde el punto de vista del lector.

Leer puede parecer algo tan básico, tan simple y elemental, una simple acción aprendida desde pequeños, pero para aquéllos que amamos la lectura y a sus portadores, los libros, es todo un proceso que en ocasiones, sobre todo al inicio, puede ser muy confuso.

Para que un lector se consagre como tal deben de suceder muchas cosas, este proceso al principio es de descubrimiento, de prueba y error. Con el paso de los años, y gracias a la experiencia, uno se conoce y sabe perfectamente cuáles son sus géneros y autores favoritos, gracias a lo cual el margen de error tiende a disminuir.

Pero este proceso que menciono no es nada fácil, si se tiene suerte puede iniciar desde muy temprana edad al contar con modelos a seguir en casa, ya sean padres, hermanos u otros, o incluso en la escuela bajo modelos de autoridad que logren desarrollar el gusto por la lectura.

Toda vez que se ha despertado ese interés por leer, la búsqueda por encontrar los libros adecuados es ardua hasta que el lector llega a un punto en que se encuentra a si mismo, reflejando su personalidad en las historias que lo acompañarán de ahora en adelante.

Una vez alcanzado el estilo lector que se desea, para lo cual pueden pasar años, inicia la emocionante búsqueda eterna de material en ese mundo de letras que espera ser descubierto. El ingreso a ese mundo significa horas y horas de inversión en librerías, bibliotecas y ahora en el mundo digital; tiempo que para un lector consumado jamás deberá de ser perdido, sino todo lo contrario, es una inversión a futuro. Una vez alcanzado este punto nuestras lecturas dependerán principalmente de nuestro estado de ánimo.

Afortunadamente, como ya lo mencioné, este proceso de prueba y error es eterno, de constante descubrimiento, y digo afortunadamente porque eso es, a mi parecer, lo hermoso de los libros, pues nunca se permiten ser descubiertos en su totalidad. Siempre hay uno esperándonos para descubrirnos algo nuevo.

Después de todo esto, uno como lector podrá decir que está definido y esa acción que parece tan simple, se convierte en un estilo de vida, en una necesidad diaria de dosis de lectura porque sino, aunque suene un tanto exagerado, sentimos que nuestros días no están completos sin la maravillosa acción de LEER.

…..

Y para quien no lo haya notado, el título que le da nombre a este texto lo he tomado del libro de Raymond Carver De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981).

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¿Y tú, de qué hablas cuando hablamos de leer?

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6 comentarios en “De qué hablamos cuando hablamos de leer

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