Lectores responsables

Estoy seguro que por aquí hay mucho bibliófilo como yo, que entenderán lo que les platique y pretenda transmitir. Pero antes que nada, voy a explicar, de manera muy rápida y sencilla qué es la bibliofilia, esa mágica “enfermedad” que muchos tenemos:

Primeramente separemos la palabra en sus 2 vocablos: biblio y filia. Biblio, de origen griego, etimológicamente quiere decir “libro” o “material impreso”; por su parte, filia hace referencia a la simpatía o afición a alguien o algo – su contraparte es la fobia –. De esta manera es muy sencillo deducir que la bibliofilia no es mas que el gusto por los libros, alguien que gusta de ellos, en particular de buenas ediciones. A este tipo de personas se les denomina bilbiófilos.

Desafortunadamente algunas personas encausan de mala forma esta pasión lectora, a ellos se les denomina bibliómanos, que son aquéllos que han desarrollado una manía por los libros, de carácter obsesivo-compulsivo, es decir, estamos ante un lector acaparador que en la mayoría de las veces compra libros que no necesita y nunca llegará a leer. Como toda manía, es un trastorno nada agradable.

Creo que ha quedado claro que cualquier amante de los libros es un bibliófilo, y está muy bien, siempre y cuando no se convierta en obsesión y se termine siendo un bibliómano.

Ahora, la idea que intento transmitirles es algo bastante sencilla, quise poner sobre la mesa la anterior introducción a modo de análisis personal y también para que cada uno de ustedes se analice y se pregunte a sí mismo que clase de lectores son, un bibliófilo amante de los libros o un bibliómano comprador-compulsivo acaparador. En lo personal creo que estoy a salvo, pues me considero un amante de los libros, especial de aquéllas ediciones que me parecen buenas, de una calidad superior. Y si, tal vez tenga más libros de los que debería, pero todos han sido leídos y me han dado una satisfacción, una enseñanza o un recuerdo. Sé que para un amante de los libros es sumamente complicado entrar a “solo ver” en un librería, pero si sales de ahí con un ejemplar que en verdad tenías deseos de tener y leer, a lo mejor de tu autor favorito, me parece que es normal llevártelo a casa, porque al final amas los libros y los quieres para lo que son; el destino que le des posterior a su lectura (conservarlo, regalarlo, venderlo o donarlo) es una decisión sumamente personal y aceptable en cualquier caso.

Después de lo anterior, quiero hacerles una pregunta: ¿Cuántos libros tienes en tu repisa pendientes de leer? Dando respuesta a esta pregunta, he de confesar que tengo alrededor de 30 o 35 libros pendientes, y no sé si sean muchos o no tanto. Eso si, me he controlado en los últimos meses comprando únicamente grandes ofertas o ediciones imperdibles. La solución lógica sería dejar de comprar, pero esto es muy difícil ponerlo en práctica si eres un biliófilo, así que lo que estoy tratando de hacer es comprar a un ritmo más bajo que mi ritmo de lectura. Creo que lo estoy consiguiendo.

A lo que quería llegar con esto, es ser capaz de analizarse a uno mismo y de forma autocrítica determinar qué clase de lector eres y a qué te comprometes para llevar de buena forma esta pasión por las letras. Invito a todos a analizarse y corregir si tienen cosas que apliquen, y si no, y todo les funciona a la perfección, pues entonces a seguir leyendo, que es la única forma de preservar esta actividad y a su vez apoyar un negocio, como es la literatura, que tanto ha sufrido en los últimos años, siendo nosotros, los consumidores finales, los más afectados.

Y a ti cuántos libros te están esperando.

 

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9 comentarios en “Lectores responsables

  1. Claro, los voy leyendo y los utilizo también para preparar artículos o programas de podcast. También tengo la esperanza de que mi hijo, que todavía es pequeño, se aficione a la ci-fi, el terror y el fantástico y pueda sacarle partido a la biblioteca que hay en casa.

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  2. Yo debo de decir que considero que tengo los dos casos, por una parte soy una muy fiel amante de los libros, pero por otra parte también compro bastante más de los que tengo por leer. Hace unos años tenía mucho menos pero con la muerte de mi tío abuelo y bueno como unica heredera de los libros la cantidad subío considerable, hay algunos que no pienso leer, son enciclopedías incompletas. Pero hay momentos en los que me entra bastante la crisis por leerlo todos!

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  3. Hace unos años fui bibliómana y bibliófila, hasta que me di cuenta de que tenía demasiados libros sin leer y seguía comprando, así que decidí bajar el ritmo de compra y avanzar en la lectura de los que tenía pendientes en casa. He conseguido avanzar mucho y en este momento tengo unos 30 sin leer aún, pero el ritmo es bueno y ese nº sigue bajando.
    Tengo que añadir que mi compra compulsiva siempre fue de obras que quería tener en ese momento, me explico, son autores que me gustan y obras que me apetece tener y leer. No he comprado libros porque estén de moda, porque haya una oferta o algo así.

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    • Me da gusto que lo hayas superado, y que sigan bajando esos pendientes. Estamos en una situación similar, creo que es bueno tener siempre opciones para leer, pero debe de ser moderado, los libros se merecen un respeto también.

      Te mando un saludo.

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  4. Interesante tema, acorde con los tiempos de hiper-consumo y de sobre exposición de información que vivimos. La clave está en la Ilusión de que “comprando” vamos a llenar nuestros vacíos emocionales… Puede ser de la manera más frívola (una mujer comprando cientos de pares de zapatos) hasta la manera snob (un lector bien informado comprando cientos de libros). Ambas cosas son lo mismo. Llenar con objetos de consumos los vacíos de nuestra existencia… Mi caso es curioso porque por un tiempo compre bastantes libros con el fin de formar una biblioteca respetable; y luego hubo un punto en que dejé de hacerlo. Ahora tengo tres años sin comprar un sólo libro, pues tengo lo que quería leer en mis estantes. Supongo que algún día reanudaré mis compras, porque siempre hay un nuevo autor que nos despierta curiosidad, pero en este momento no lo haré. Entonces podría decirse que por un tiempo sufrí de esa compulsión.

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    • Pero los leíste, y eso es lo importante, no comprar por comprar, ese sí es un gran problema. Yo aún continúo comprando libros, pero quien sabe, a lo mejor llegará un punto en que deje de hacerlo, y retomarlo más adelante, como un ciclo. Saludos, y muchas gracias por aportar al tema.

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