Opinión: «Memoria para el olvido, los ensayos de Robert Louis Stevenson»

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Título: Memoria para el olvido: los ensayos de Robert Louis Stevenson
Autor: Robert Louis Stevenson
Editorial: Fondo de Cultura Económica / Ediciones Siruela (1ra. Ed., 2008)
Origen: México
ISBN: 978-968-16-8265-1
Páginas: 339

Memoria para el olvido presenta una faceta capital en la obra del escritor escocés Robert Louis Stevenson. Este volumen muestra que Stevenson fue no sólo el prosista que cultivó uno de los estilos más precisos de la segunda mitad del siglo XIX, sino también un lúcido hombre de pensamiento. Estos ensayos son un conjunto de pequeños milagros literarios donde la experiencia se diversifica; hallamos desde el tono confesional y anecdótico de “Mi primer libro: La isla del tesoro”, el humor en “La personalidad de los perros”, hasta verdaderos prodigios de la imaginación: “Un capítulo sobre sueños”. Todos resultan pulidos ejercicios de un esteta, pero también de un hombre que desarrolló una visión propia y viva del mundo. El amor por las palabras, el deleite por la frase perfecta, la ironía devastadora, la claridad en las ideas son algunas de las cualidades que se encuentran en las reflexiones literarias de Stevenson. Al final, es posible descubrir un singular humanismo donde resalta la sinceridad de quien se propone volver mejores a los hombres.

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Uno cree conocer a los autores que lee por este simple hecho, y aunque en sus obras muchos de ellos plasman su personalidad, no es suficiente. Normalmente en sus obras, sobre todo de ficción, no abarcan la vida como tal, así como los distintos aspectos desde los más mundanos como los mas trascendentales. Me parece que es los ensayos como estos en donde podemos realmente ingresar en el alma del autor y conocer su visión única y subjetiva.

Y es por lo anterior que personalmente me cuesta mucho “calificar” una obra que es pura personalidad y sinceridad, más aún cuando se trata de uno de mis autores favoritos. Pues cómo puede uno renegar o refutar uno de sus ensayos, cómo decir si es correcto o incorrecto un punto de vista único, respetable siempre se simpatice o no con ello.

La ficción es para el adulto lo que el juego para el niño; es en ella donde cambia la atmósfera y el tono de su vida, y cuando el juego se alía con su imaginación de tal forma que puede unirse a él en cuerpo y alma, cuando le complace cada giro, cuando le gusta rememorarlo y permanece en su recuerdo con entero deleite, la ficción se llama novela

Las más de dos docenas de ensayos que conforman la obra se dividen en temas que van desde la añoranza por la niñez, la pereza como fuente de ideales, los libros, las novelas, los sueños, e incluso, una sección de ensayos singulares que tocan temas desde la filosofía de los paraguas, las farolas de gas, la filosofía de los nombre e incluso sobre la personalidad de los perros.

Así de interesante resulta esta obra, en donde Stevenson no se guardó nada, ni la más mínima crítica a autores como Walt Whitman, a quien le dedica un ensayo entero. O la manera en que enaltece a la pereza misma, dejando bien en claro que la pereza no es solo para los corrientes sin ambición, para nada, la pereza es sin duda fuente de placeres primordiales para una vida plena y feliz, lejos de la vida atareada, gris y triste que las labores cotidianas pueden generar. 

Estar extremadamente ocupado, ya sea en el colegio o la universidad, en la iglesia o mercado, es síntoma de una vitalidad deficiente, y la facultad de la pereza implica unos gustos amplios y variados y un fuerte sentido de identidad personal.

(…) Tenemos tanta prisa por hacer, por escribir, por adquirir velocidad, por hacer nuestra voz audible un momento en el desdeñoso silencio del a eternidad, que nos olvidamos de una cosa, de la que esas otras cosas solo forman parte, es decir, de vivir.

(…) Ser verdaderamente felices depende de cómo empezamos y no de cómo acabamos, de lo que queremos y no de lo que tenemos. Una aspiración es una alegría eterna, una posesión tan sólida como una finca, una fortuna que nunca podemos agotar y que produce año tras año unos ingresos de actividad placentera. Tener muchas es ser rico espiritualmente.

En otro de sus ensayos, titulado “Mi primer libro: La isla del tesoro”, nos platica los orígenes de la obra que ha acompañado a muchos desde temprana edad. Y creo que nada es más fascinante para un lector que conocer la motivación de una obra que gusta, con el plus de ser el propio autor quien lo describe. Este es un ensayo que en lo particular disfruté bastante.

Curiosamente, el último de los ensayos corresponde a Edimburgo, que además de ser su ciudad natal es, sin duda, la culpable de estas memorias; las memorias de un hombre que nunca estuvo quieto, un hombre que alimentó hasta la saciedad su espíritu aventurero. Bien es sabido que Stevenson fue un individuo enfermizo toda su vida, y el terrible clima húmedo, frío y lluvioso del norte de Reino Unido eran veneno puro para su delicada salud, haciendo de Stevenson un nómada en búsqueda de su propio paraíso. Y lo encontró al final de su vida en las lejanas aguas del Pacífico Sur.

Recomiendo ampliamente esta obra si eres seguidor de Stevenson, y si no lo eres aún, conoce al autor a través de estos ensayos para posteriormente encontrarlo en su narrativa.

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Mi calificación en Goodreads fue de 4 estrellas (4/5).

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